Hay una pregunta que nos hacemos constantemente en el estudio: ¿puede el arte abstracto ser genuinamente zapoteca? ¿O la abstracción es un lenguaje tan vinculado a las vanguardias europeas del siglo XX que inevitablemente arrastra esa herencia cuando se usa desde el Istmo?
La respuesta que hemos encontrado, después de años de práctica, no es simple. Pero es honesta: sí puede. Y no solo puede: debe.
El zapoteco como idioma visual
El zapoteco del Istmo, el diidxazá, es un idioma que nombra el mundo de manera radicalmente diferente al español. Tiene categorías gramaticales que no existen en las lenguas europeas, formas de expresar el tiempo y el espacio que revelan una cosmovisión distinta. Esa diferencia no es solo lingüística: es una diferencia en la manera de percibir y organizar la realidad.
Cuando trasladamos esa cosmovisión zapoteca al lenguaje visual abstracto, no estamos traduciendo: estamos encontrando un equivalente. La abstracción, paradójicamente, puede ser más fiel a una visión del mundo no-occidental que la figuración realista, porque no impone las categorías visuales del naturalismo europeo.
"Neza Yoo, camino a casa. En diidxazá, el camino y el destino son la misma palabra. La abstracción nos permite pintar esa ambigüedad sin traicionarla."
El peligro del exotismo
Existe un riesgo real en el arte que se presenta como indígena o que trabaja con elementos de culturas originarias: el riesgo del exotismo. Cuando el arte indígena se produce para satisfacer las expectativas del mercado turístico o del coleccionismo que busca lo pintoresco, pierde su integridad y se convierte en una mercancía de identidad fabricada.
Nuestra posición es clara: no producimos artesanía folclórica ni representaciones estereotipadas de la cultura zapoteca. Producimos arte contemporáneo desde una posición de identidad zapoteca vivida y reflexionada. La diferencia es fundamental.
La lengua como fuente de títulos y conceptos
Una de las formas más directas en que el diidxazá entra en nuestra obra es a través de los títulos. Neza Yoo (Camino a Casa) no es simplemente un título poético: es una palabra en zapoteco que condensa una relación con el territorio que no tiene equivalente exacto en español. El título no traduce la obra: la ubica culturalmente.
Ese gesto de nombrar en zapoteco es también una declaración de que el idioma está vivo, que es contemporáneo, que puede nombrarnos en 2025 con la misma exactitud que lo hacía hace cinco siglos.
Arte zapoteca para el mundo
La identidad no tiene por qué ser localista para ser auténtica. El arte que nace de una identidad cultural específica puede —y debe— aspirar a dialogar con el mundo sin por eso abandonar su origen. Las obras del Estudio Tayan & Vera están hechas desde el Istmo, para quien quiera mirarlas.
Conoce las obras
La identidad hecha pintura
Cada obra es una declaración de identidad. Visita nuestra galería.